Préstamo hipotecario

Préstamo hipotecario

El préstamo hipotecario, es el beneficio económico o dinero que recibe una persona a través de una entidad financiera o bancaria para comprar o remodelar un bien inmueble, para garantizar la amortización se constituye hipoteca sobre el bien inmueble (vivienda, casa, apartamento, local, entre otros) hasta que el interesado haya reintegrado el préstamo. En caso de que no se haya pagado el préstamo, la entidad financiera puede liquidar o satisfacer la deuda quedándose con el bien inmueble.

Modalidades de los préstamos hipotecarios

Los préstamos hipotecarios están caracterizados por el interés, es decir, el costo del crédito o dinero que se paga para constituir la cantidad de dinero que se presta, representado en porcentajes.

Tipo de interés fijo, este interés permanece igual en el tiempo, es decir, la cuota mensual es la misma durante el lapso de vida del préstamo, al igual que los plazos de amortización son más cortos.

Tipo de interés variable, ofrece un plazo de amortización más largo, suelen revisarlo semestral o anualmente, sin embargo, si los intereses suben, tiene el riesgo de pagar una cuota superior.

Tipo de interés mixto, al comienzo puede pagarse parecido a un interés fijo que puede durar de entre tres a cinco años, pero puede bajar o subir la cuota, siendo así un interés variable que tiene como referencia el Euribor.

El Euribor es un índice o referencia de interés que utilizan comúnmente los bancos europeos en cuanto a los préstamos realizados en las diferentes entidades financieras.

A la hora de solicitar un préstamo hipotecario, se tiene en cuenta el capital, el interés y la amortización. Por lo que se tiene presente, el dinero solicitado para comprar o rehabilitar una vivienda, es habitual que los bancos el 80% de la valoración del bien inmueble, el 20%   restante deberá abonarse al banco, en este sentido, se muestra la solvencia económica de la persona y también el banco no tendrá que pagar toda la operación, asegurando así la devolución del dinero.

En España, el tiempo para amortizar o pagar completamente la deuda puede hacerse en el tiempo de 20 a 30 años, o de 5 hasta 40 años; a lo largo del plazo de amortización, la deuda se pagará por medio de cuotas mensuales, la duración del pago del préstamo dependerá de cuanto es el crédito que se ha solicitado al banco y de la capacidad que tenga la persona para reintegrar el capital.